¿Las vacas tienen 4 estómagos?
¿Cuántos estómagos tiene una vaca? ¿Y cuántos tiene un hombre? ¿Se agranda el estómago humano para el postre? ¿O puede reventar por comer en exceso?
- Los dulces y las frutas no son alimentos
- Estómago del postre
- ¿Por qué siempre hay espacio para el postre?
- ¿Todavía hambrientos?
Los dulces y las frutas no son alimentos
Podlaquia, Polonia, a principios del siglo XXI. Tengo hambre e se lo informo a mi madre. Cojo una manzana y una chocolatina cuando de repente oigo: «¡Los dulces y las frutas no son comida!». ¿Cómo es eso?
Todo está claro. Primero debo comerme la comida «normal» y después puedo disfrutarme del postre. Esta categoría suele incluir fruta variada y dulces.

Años después, estoy aprendiendo que existe algo así como un «segundo estómago» en el que caben fácilmente todos esos no-alimentos. Siempre y sin restricciones. ¿Cómo es posible?
Estómago del postre
El estómago de postre, el 2º estómago son los términos para el mismo órgano (¡sic!) que nos permite darnos pequeños placeres, incluso cuando acabamos de comer la tradicional cena dominical de dos platos en casa de la abuela.
Más tarde llegan unos roscones, o quizá incluso flan, café, zumo de naranja y un cuenco de frutas. Aunque ya no he podido meter nada más, ahora vuelvo a sentarme a la mesa con indisimulada alegría y cojo mi plato.


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¿Por qué siempre hay espacio para el postre?
Contrariamente a lo que pueda parecer, toda esta confusión no se produce en el estómago, sino en la cabeza. Lo mismo ocurre con el amor: no es el músculo cardíaco el responsable, sino el cerebro.
Hambre contra apetito
Sentimos hambre porque necesitamos proporcionar energía al cuerpo. Es una necesidad fisiológica, también conocida por nuestros antepasados. El apetito, en cambio, es el deseo de comer algo.
En los tiempos en los que la cultura culinaria era prácticamente inexistente y la mayoría de las comidas prehistóricas consistían en ingredientes poco sofisticados, el apetito estaba quizá profundamente dormido. ¿Quién habría tenido ganas de comer aún más raíces gomosas?

Podemos saciar el hambre, pero el apetito no se calma tan fácilmente, porque el apetito viene comiendo. Sobre todo cuando se extiende ante nosotros un escaparate de postres. Al cerebro le gusta repetir actividades que le producen placer, entonces se segregan las llamadas hormonas de la felicidad, se activa el sistema de recompensa. Por eso es tan difícil detenerse ante churros con chocolate.
Ni siquiera una comida compleja de varios platos limita nuestras posibilidade de comer postre. Me como el primer plato. Pero aparece un segundo con una textura, consistencia, aroma y sabor completamente diferentes. Cuando me he hartado también de éste, me encuentro con dulces que difieren notablemente de los platos anteriores. ¡Mi cerebro quiere más!
Quizá sea éste el éxito de los menús de degustación de los restaurantes de alta cocina, en los que se sirve una gran variedad de pequeños platos. El cerebro se sorprende cada vez más y sueña con la siguiente composición de ingredientes.
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«¡Come, que no revienta!»
¿Puede reventar el estómago por comer en exceso? Los abuelos de mi amiga, cuando la animaban a consumir, solían decir: «¡Come, que no revienta!» Aunque no eran licenciados universitarios, sabían que eso era imposible. Y esta verdad popular ha sido confirmada por la investigación científica.

Un estómago humano típico tiene una capacidad de aproximadamente 1 litro. Cuando se acerca la hora de comer, en el cerebro se segregan hormonas que hacen que el estómago se prepare para recibir alimentos, por lo que se expande gradualmente.
Al comer, puede aumentar de volumen hasta 1,5-2 litros. ¿Y puede reventar? El cerebro guarda la unidad del estómago, como los Reyes Católicos guardaron la unidad de las tierras españolas (más o menos :). Cuando comemos en exceso, empezamos a sentir asco y otros síntomas desagradables que nos impiden efectivamente seguir consumiendo.
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¿Todavía hambrientos?
¡Leed, que no revienta! [clic]
- Pellicer Roig D., El estómago del postre existe, y está en tu cerebro, [acceso 19/06/2025].
- El engaño del estómago: ¿cómo nuestro cerebro nos convence de tener espacio para el postre?, [acceso 19/06/2025].
- Kuźmiński M. Nauka w kuchni. Przełomowe historie sztuki kulinarnej, Kraków 2019.
- Mirek A., Bebechy, czyli ciało człowieka pod lupą, Kraków 2023.
- Podgórska J., Tak działa mózg. Jak mądrze dbać o jego funkcjonowanie, Warszawa 2023.
- Starecka B., Mirek A., Osobny żołądek na deser istnieje?, pódcast «Uczta nakarmionej Stareckiej» (29/05/2025, Spotify), [acceso19/06/2025].
Y por último, la respuesta a la pregunta del título. ¿Tienen las vacas 4 estómagos? No, tienen un solo estómago formado por 4 cavidades. ¿Alguna de ellas es de postre? No lo sé. 🙂




4 Comentarios
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Cecilia
«¿Alguna de ellas es de postre? No lo sé. » me ha encantado! Me sube la dopamina cuando pienso en postres. Muy entretenida esta entrada!
Monika Żukiewicz-Korolczuk
Jaja! Gracias, Cecilia, por tu comentario. Los postres tienen esa magia a la que no podemos resisitirnos. 🙂
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